20 de Abril de 2018

El Ayuntamiento de Hellín, por medio de las Concejalías de Cultura y Juventud a través de la Red de Bibliotecas Públicas Municipales de Hellín y el Centro Joven, ha preparando la II Fiesta del Libro de nuestra ciudad, con diversas actividades para conmemorar el Día Mundial del Libro.

Esta jornada se desarrollará el viernes, 20 de abril, en la Rosaleda del Parque, partiendo del objetivo de acercar la lectura a toda la población de Hellín.

Este año todas las actividades se centrarán en el 60 aniversario de la gran serie de historietas de Francisco Ibañez, Mortadelo y Filemón.

A lo largo de todo el día 20 de abril se ha programado una maratón de lectura, talleres, cuentacuentos y diversas actividades de dinamización. 

Todos los centros que lo han solicitado contarán con un espacio para un stand propio.

Como el año pasado, los libreros de Hellín que nos lo han solicitado instalarán un punto de venta para conmemorar el Día del Libro y el 60 aniversario de Mortadelo y Filemón, las librerías aplicarán como el año pasado un descuento del 5%.

La Concejalía de Educación colaborará en esta jornada poniendo un autobús que facilitará a los centros educativos de pedanías su participación en las actividades programadas.

Los talleres y actividades programadas hasta el momento son las siguientes:

Maratón de Lectura:
-          10:30 h. Comienzo del Maratón Mortadelo y Filemón (Invitados institucionales)
-          10:45 h. Inicio Maratón Mortadelo y Filemón. Centros docentes de Hellín
-  12:00h. Dinamización Maratón Mortadelo y Filemón: Cuentacuentos a cargo de Eugenia Manzaneda con el espectáculo “Mieditis”
-          13:00 h. Continuación Maratón Mortadelo y Filemón. Centros docentes de Hellín
-          17:30 h. Continuación Maratón Mortadelo y Filemón. Participación libre


Talleres ofertados por el Ayuntamiento:

Actividad 1: Taller ”Conoce a Mortadelo y Filemón”. Para alumnado de Educación Infantil (4 o 5 años)
Actividad 2: Taller “Diseña tu viñeta”. Para alumnado 1º Ciclo de E. Primaria (1º)
Actividad 3: Taller “Crea tu cómic”. Para alumnado 1º Ciclo de E. Primaria (2º)
Actividad 4: Taller “Collage T.I.A”. Para alumnado 2º Ciclo de E. Primaria (4º)
Actividad 5: Taller “Reciclamos cómics”. Para alumnado 3º Ciclo de E. Primaria (5º)
Actividad 6: Taller de “Inventos”. Para alumnado E.S.O. (1º y 2º)
Actividad 7: Taller de “Dibujo Onomatopeyas”. Para alumnado E.S.O. (3º y 4º).

Talleres ofertados por los centros docentes:
Actividad 8: Taller ”Vivir los cómics a través de las marionetas”. Para alumnado de Educación Infantil (4 o 5 años). Imparte C.P.C. San Rafael
Actividad 9: Taller “Construcción de figuras de cómic”. Para alumnado 2º Ciclo de E. Primaria (3º). Imparte C.P.C. Ntra. Sra. De los Dolores
Actividad 10: Taller “Ponte al día. Chapéate con Mortadelo ”. Para alumnado 3º Ciclo de E. Primaria (6º). CEPA López del Oro
Actividad 11: Taller de cometas “Agentes de alto vuelo”. Para alumnado E.S.O. (1º y 2º). Imparte I.E.S. Justo Millán
Actividad 12: Taller de “Quién visita la T.I.A.”. Para alumnado E.S.O. (3º y 4º). Imparte C.C. Compañía de María.

El mismo taller se realizará 3 veces en horario de mañana con grupos diferentes del mismo nivel concertado con los centros y por la tarde la participación será libre.

El horario de estos talleres será de 11:00 a 13:35 h. por la mañana:
  • Primer turno: 11:00 h. 
  • Segundo turno: 11:55 h.
  • Tercer turno: 12:45 h.
Horario de tarde:
  • Cuarto turno: 17:30 h. Participación libre, previa inscripción.
El máximo de alumnos por cada sesión es de 25 alumnos/as o una clase.

Cuentacuentos infantiles:
-          Mañanas. 12:00 h.  “Mieditis” a cargo de Eugenia Manzaneda.
-          Tarde. 19:15 h. “Historias al viento” a cargo de Eugenia Manzaneda.

Bibliobús: visita guiada al servicio móvil de Biblioteca de la Red de Bibliotecas de CLM
      -         Horario: de 10 a 14 h.

Encuentro con el booktuber Bamf: “Mortadelo y la iniciación al cómic”, orientado al público joven y adulto.
-          Tarde. 18:30 h.

Presentación del proyecto de la Red de Bibliotecas: “Dando la chapa con la Lectura".
-          Tarde. 19 h.

Stand de los centros docentes:
Centros que han solicitado Stand:
  • CEPA López del Oro
  • C.E.E. Cruz de Mayo
  • C.P. Isabel La Católica
  • C.P. La Olivarera
  • C.P. Martínez Parras
  • C.P.C. Ntra. Sra. De los Dolores
  • C.P.C. San Rafael
  • I.E.S. Izpisúa Belmonte
  • I.E.S. Justo Millán
Lugar: Rosaleda del Parque
Horario: mañanas: de 10 a 14 h., tardes: 17:30 a 20:30 h.

C.L. "Los Donceles de Agramón"


Tras una decepcionante experiencia con el sistema judicial, que ha puesto en libertad a un asesino al que había detenido después de una larga investigación, el brigada Bevilacqua, alias Vila, se halla desencantado y más escéptico de lo que acostumbra. Así se enfrenta al nuevo caso que le ocupa: un hombre llamado Óscar Santacruz ha aparecido con dos tiros en la nuca en el ascensor de su casa. Parece el «trabajo» de un profesional, lo que se antoja desmesurado dada la poca trascendencia de la víctima, que tiene algunos antecedentes menores por tráfico de drogas y violencia de género. Vila y su compañera, la sargento Chamorro, afrontan la tarea, muy a regañadientes por parte de Vila, actitud que empezará pagando «el nuevo», Arnau, un joven guardia que poco a poco se irá ganando la confianza del brigada. 
Parece que los problemas en la vida de Óscar, aparte de sus roces con la justicia, se limitan a su divorcio, mal llevado y con un hijo de por medio. Pero, ¿qué esconde la denuncia que pesaba sobre la víctima por malos tratos? ¿Y su detención por tráfico de drogas? ¿En qué oscuros asuntos estaba envuelto este hombre en apariencia tan poco peligroso? 
Una novela sobre los claroscuros de las relaciones, sobre los errores y aciertos de los jueces, sobre los vericuetos de la moderna investigación policial, sobre las injusticias que provocan las leyes y sobre el mal, que a menudo está entre lo que tenemos más cerca, incluso entre lo que un día amamos.


Próxima sesión: Martes 10 de abril de 2018
Lugar: Biblioteca de Agramón
Hora: 16:00


Artículo de Alejandro Tomás, escritor y periodista, que recibió un accésit en los Juegos Florales de la Feria de Hellín de 1929. Se publicó en el periódico Defensor de Albacete del 20 de noviembre de ese mismo año.



Tambores y caramelos
Semana Santa hellinera (impresiones)
Por Alejandro Tomás Ibáñez

«Artículo descriptivo de las fiestas de la Semana Santa hellinera» que ha obtenido el accésit al premio del señor Director del «Defensor de Albacete», en los Juegos Florales celebrados recientemente en Hellín.

VIERNES DE DOLORES

Noche apacible y de clara luna; ruido apagado y contínuo que viene de lejos, caravana interminable que dirige sus pasos al Calvario…

En la cima del montículo batahola de gentes risueñas y parleras y baraunda de tambores; al fondo, en un pequeño eremitorio, la imágen yacente de Jesús; al otro lado, la Necrópolis, donde reposan aquellos que otros años formaron parte de esta romería.

Este es el Viernes de Dolores, cuyas fiestas no tienen ningún atractivo encanto y a pesar de ello el pueblo entero las sanciona con su presencia, porque son como heraldo precursor que viniera anunciando las fiestas tan anheladas por todos los hellineros.

DOMINGO DE RAMOS

Palmas y ramos de olivo. Solemnidad religiosa en la Iglesia de la Asunción. Procesión sin imágenes, pero vistosa y de una gran fuerza emotiva.

Inusitada actividad en las cofradías que transportan de un lado para otro los empolvados tronos y sacan las imágenes de las hornacinas donde reposaron durante el año.

Ir y venir de caras conocidas, que la prolongada ausencia nos las hace confusas. Arcos triunfales, gallardetes y alegorías engalanando el Rabal, y sobre todo, impaciente espera... Si factible nos fuera, empujaríamos al tiempo hasta llegar al primero de nuestros días grandes, a…

MIÉRCOLES SANTO

El vetusto reloj de la Villa marca las dos; al conjuro de esta hora mágica han surgido un sinnúmero de encapuchados nazarenos de parduscas y deterioradas túnicas; todos ellos van provistos, de enormes tambores que redoblan con ahínco, cual si en un momento quisieran derrochar el ansia de redoble un año contenida; de vez en vez los estridentes sones de un clarín se destacan del incesante balamío, que a lo lejos semeja un ¡ay! prolongado y monstruoso.

La tarde avanza, y a amplía plazoleta de la Iglesia se vá poblando de una abigarrada muchedumbre Los nazarenos de las diversas cofradías, con las gayas notas de sus" multicolores indumentos, constituyen un cuadro polícrono y deslumbrador.

La Cruz, insignia de la inmensa tragedia que se conmemora, inicia el desfile, ocupan sus respectivos puestos los cofrades, y al ponerse en marcha la procesión, arrasa de las calles de su carrera a la chusma vocinglera que antes las invadía, quedando sumidas en un respetuoso silencio, que contrasta fuertemente con el anterior balamío.

Avanzan majestuosamente las imágenes, ricamente engalanadas por sus camareras que pusieron en contribución todo su valer para que su paso luciera ricas galas, y la muchedumbre que se agolpa en las aceras y balcones de la calle de tránsito hace animados comentarios de todas las innovaciones introducidas en cada hermandad.

Tras la Samaritana, sencillo grupo escultórico que nos recuerda el pasaje bíblico de la hermosa de Samaria, va La Oración del Huerto, vulgarmente conocido por “El Gordo” a causa de su enorme peso, para transportar el cual cual precisan treinta hombres bien fornidos. Síguenle La Negación de San Pedro y La Flagelación, grupo este de gran valor artístico, debido al cincel del gran escultor murciano Salcillo; después van La Caída, El Balcón de Pilatos, Jesús Nazareno, La Verónica, San Juan, La Magdalena, y corno digno colofón de tan brillante desfile, el amor de los amores de todos los hellineros; la sin par Dolorosa, también debida a la fértil inspiración del artista murciano y que constituye un legítimo orgullo de este noble pueblo de Hellín.

Ha terminado la procesión, y de nuevo los tamborileros atruenan el espacio con su tenaz parcheo…

La noche pone término a la desatada furia de los nazarenos; que se retiran jadeantes. pero no cansados de su voluntaria tarea. Poco después la calma es absoluta y el pueblo queda sumido en un silencio sepulcral.

JUEVES SANTO

Día de fervoroso recogimiento, en cuyo ambiente parece flotar un misticismo muy en consonancia.

La mujer hellinera, ricamente ataviada con mantilla de blandas, es la nota saliente de la jornada.

Una campana de lúgubre tañido llama a los fieles para los Oficios, solemnidad religiosa, Tras de la cual es conducida procesionalmente al Monumento, la Divina Forma…

Terminada esta ceremonia, un interminable cordón humano emprende su peregrinación por las iglesias y ermita; donde se levantaron monumentos, para rezar las estaciones, siendo ya desfile de gentes constantes hasta las altas horas de la madrugada.

Y llega la noche de este día; y con ella la “temible” legión de los encapuchados de túnica astrosa, irrumpe nuevamente, con más bríos que nunca, como si quisieran vengar en esta noche el silencio que la anterior les obligó a guardar.

El pueblo sacude la beatífica quietud en que ha estado sumido durante todo el día y de nuevo el barullo y la algarabía reinan por doquier. El Rabal se cuaja materialmente de personas, y las confiterías, abundantemente provistas de antemano; se ven rebosantes de público que compra los afamados caramelos, imprescindible complemento de estas típicas fiestas.

Y mientras las gentes se arremolinan en incesante vaivén, los tamborileros siguen redoblando sin tregua y promueven el enloquecedor clamor que ya no ha de cesar hasta mediada la maña del siguiente día.

VIERNES SANTO

Amanecer de primavera: Brisa embalsamada, con perfumes de mejorana y paraíso, enhiestas palmeras y almendros en flor orlan el paisaje que tiene por fondo el cielo de un fuerte azul turquí sobre el que se destaca la nívea blancura del Calvario. Por los caminos que a él conducen avanza la multitud, que vá ocupando los sitios estratégicos por donde ha de pasar la procesión.

El angosto camino de las Columnas serpentea la feraz huerta hellinera; por él avanzan trabajosamente la comitiva religiosa. El sol naciente que se asoma tras el otero donde se halla enclavado el Calvario, arranca de los ornamentos de las imágenes, metálicos reflejos que deslumbran, y a lo lejos, el pueblo ahora silente y desierto, nos dá la sensación de reposar sumido en un letargo.

Ha llegado la procesión: ante nuestra vista desfilan las mismas imágenes y cofradías que vimos Miércoles Santo, con la sola innovación de que en la de hoy figuran la imágen del Cristo Crucificado, y que Jesús y la Dolorosa van seguidos de penitentes que, cargados con enormes cruces y con los pies desnudos van cumpliendo una promesa.

Apenas ha coronado el montículo la última imágen, la compacta masa de gente que se apiñaba en la amplia explanada, se desparrama, y los caminos y las calles, poco antes desiertos, se van poblando nuevamente. Mientras tanto el ruido de los tambores no ha cesado ni un solo instante y los nazarenos, ya, con la cara flácida y los ojos sangrantes, hacen un supremo esfuerzo para seguir; sin interrupción, su agotadora tarea.

Nuevo desfile de la procesión para reintegrarse a la Iglesia y ermita de donde partió, últimos y desesperados toques de tambores, derroche de caramelos y después… nada; nuevamente la mística quietud, el silencio absoluto.

Entierro de Cristo: majestuosa y solemne procesión, la más cuidada de todas las nuestras; desfile lento y acompasado de las cofradías que, siendo las mismas, parecen otras; profusión de cirios encendidos que van dejando en el suelo, a su paso, las huellas de sus lágrimas de cera; saetas que vibran hirientes en el espacio, marcha de cornetas que semejan ayes plañideros, y cerrando el fúnebre cortejo, una música de acordes suaves y lastimeros.

¡Entierro de Cristo Hellinero! En mi alma dejas siempre una lacerante sensación de tristeza a tu paso. Yo he visto brotar lágrimas en los ojos de todas aquellas mujeres que en el Calvario reían gozosas, ante el donaire con que unos nazarenos las obsequiaban con el clásico caramelo, al escuchar la musiquilla de ultratumba que acompaña al Sepulcro, y he adivinado en los hellineros, como antes adiviné el deseo de que el tiempo corriese, el ansia de se todopoderosos y mandar detenerse el tiempo al tiempo hasta hacer interminable este momento cumbre de nuestra Semana Santa.

Adiumba! es una iniciativa para recopilar y publicar palabras y expresiones típicas de Hellín y su comarca. Es totalmente colaborativo, por lo que cualquiera puede participar enviado sugerencias por correo electrónico a atiende@adiumba.com, a través de Facebook o desde el chat o formulario que encontrareis en la web.

El proyecto parte del glosario creado por Conrado Castillo Serna a principios de siglo.

ENLACE: Adiumba!
Artículo de Luis Redondo Martínez, abogado y periodista —y también aficionado a la fotografía—, que resultó premiado en los Juegos Florales de la Feria de Hellín de 1929. Se publicó en el periódico Defensor de Albacete del 6 de noviembre de ese mismo año.





Al florecer los almendros
Hellín por Cuaresma y Semana Santa
por LUIS REDONDO

«Artículo descriptivo de las fiestas de la Semana Santa hellinera» que ha obtenido el premio del señor Director del «Defensor de Albacete», en los Juegos Florales celebrados recientemente en Hellín.


Para un forastero, para quien no esté en el secreto, este redoblar tambores y sonar clarines que se escucha el Miércoles de Ceniza, sin duda significaría algo como el eco, de la algarabía carnavalesca que aún duraba el anterior amanecer. Mas un hellinero bien sabe lo que es: es que comienza la Cuaresma: es que la Semana Santa no tardará en llegar, y hay que ir "templando” los tambores y afinando los clarines, para ponerlos a punto de su mayor y más clara sonoridad; la "templadura" se prolonga toda la Cuaresma, y particularmente los viernes y domingos, los parajes aledaños al Calvario y caminos que a él conducen, nos dan la sensación de haber sido tomados militarmente: tal es el estruendo de tambores y trompetas. Peregrino contraste este que ofrecen los desaforados "templadores", y los grupos de mujeres casi todas enlutadas, que por el camino de las Columnas suben rezando los Pasos con gran unción y recogimiento... Los almendros han florecido: un vientecillo suave y perfumado aletea acariciador: murmuran las acequias: chispean las miradas juveniles al cruzarse: recuerdos gratos y esperanzas halagüeñas comunican una grata emoción al espíritu…

Es Viernes de Dolores: noche primaveral: la Luna comienza a acuchillar el cielo arrancándole chispas de estrellas, y la cumbre del Calvario aparece profusamente iluminada. Por caminos y senderos se dirige al Santo lugar una multitud de la que solo se vislumbran sombras borrosas y movibles y rumor de animadas conversaciones sostenidas casi siempre a voz en grito, para que el clamor de tambores y clarines permita entenderse. En lo alto, la Capilla del Santo Sepulcro, cruje de luz y de destellos de los ornamentos. Y en una bandeja colocada entre dos candelabros delante de la Efigie de Cristo yacente, sobre todo las mujeres, y sobre todo jóvenes, van depositando sus óbolos con los que tal vez pretenden la propicia intervención de la Divinidad; en no se sabe que proyectos o ilusiones a realizar… En la penumbra, los grupos y las parejas, en confiada intimidad, poco a poco se van alejando. Y lo último que queda es algún tamborilero recalcitrante, turbando la augusta serenidad de la noche; con redobles cada vez más lejanos...

Por las calles se van viendo múltiples caras desconocidas; y van llegando también, los hellineros a quienes las exigencias, de la vida desparramaron por otros lugares. .¡Oh qué bién sabemos los hellineros a Quienes alguna vez nos ha cogido ausentes esta época, del tremendo anhelo de volver a la patria chica, y de la no menos congoja, si acaso no hemos podido ¡satisfacer tal ansia!...

Si fuese posible {contar el Miércoles Santo cuantos hellineros hay fuera de Hellín; sabríamos también, el número exacto de otras grandes y amargas contrariedades que hay por esos mundos… Se adornaron os balcones con emblemas triunfales de palmera, y llega LA SEMANA SANTA.

No es durante toda ella: es solo a partir del Miércoles santo, cuando se exalta hasta el límite el sentimentalismo de Hellín, y comienza la serie de actos tradicionales y característicos, cuya fama va extendiéndose cada vez más.

Por fin, ¡por fin! es el Miércoles; desde medio día, de vez en vez, comienza a oírse algún que otro redoble, válvula de escape de los impacientes; pero al sonar las dos, como si el badajo de la campana del reloj hubiese dado en un fulminante, un estruendo pavoroso de explosión surge de todas partes, y súbitamente las calles son invadidas por nazarenos que cubiertos con túnicas y capuces que solo dejan ver los ojos, redoblan tambores y hacen vibrar clarines a centenares; es imposible sostener una conversación; y cuando por junto a nosotros pasan concertados unos cuantos nazarenos tocando el mismo redoble, trepida todo nuestro cuerpo, como si sus partes componentes fueran a desintegrarse.

¿De donde dimana, cual es el origen de esa costumbre que viene a turbar el tradicional recogimiento de estos días? Nada fehaciente nos lo dice: sólo la tradición ha hecho llegar hasta nosotros el relato de que en tiempos de moros, el Pueblo, desguarnecido y con muy poca gente, pudo eludir un ataque de aquellos, haciendo sonar cada uno de los vecinos, trompeta o tambor; y el enemigo creyendo ante tal estruendo que tendría que habérselas con numerosas huestes, volvió la espalda y a todo correr se alejó de estos parajes; ¿cierto? ¿incierto?... la imaginación, la fantasía tienen atribuciones para crear estas consejas; y el tiempo luego, las va cubriendo con una patina de verosimilitud.

A medida que se aproxima la hora de las cuatro, van apareciendo nazarenos vistosamente ataviados con túnicas flamantes de colores varios según la Hermandad a que pertenecen; rebrillan los báculos y los dorados de los estandartes y cruces que llevan; y dan una nota de vivo color al mezclarse con los tamborileros, que en general se envuelven con túnicas viejas o un tanto desastradas.

El gentío va estacionándose en la Plaza junto a las gradas de la Iglesia, o parte de él se llega hasta la Ermita del Rosario para presenciar la salida un tanto penosa de los Pasos que allí se guardan.

Por las calles que afluyen de la parte alta de la Plaza, aumenta el estruendo. Gran tropel de tambores vienen por allí desde la Ermita, de donde ya han comenzado a salir las imágenes. Pasa la turbonada, y queda corno una paz de remanso; .a lo lejos, sigue percibiéndose un inacabable fragor...

Aparece la Cruz en hombros de nazarenos, como todos los Pasos que la siguen.

Al llegar la Cofradía vestida de verde con banda amarilla y báculos rematados por palmeritas, hay revuelo entre la gente, que ávida mira hacia donde a poco, sobre un pelotón de cofrades vigoroso, con las caras congestionadas y el cuerpo contraído por el esfuerzo, llega el Paso de la Oración del Huerto; este es, el famoso Paso Gordo, que dá el espaldarazo de hombre duro y castizo al que se arresta para ser uno a llevarlo; a una señal del Mayordomo, el Paso se detiene descansando en diez y seis gruesas horquillas, mientras el pecho de los que lo conducen se hincha en una profunda aspiración que sugestionados imitan los espectadores.

Precedido de magnifico estandarte verde y grana y de numerosos cofrades, llega después el imponderable Paso de los Azotes, joya escultórica de Salcillo, de la que nos mostramos orgullosos, aunque no se la dispensa la atención que merece, para restaurarla, y preservarla de las injurias del tiempo y de los hombres.

De allá, aún lejos, llega un alarido, como una imprecación; el alarido lo lanzan unas trompetas gigantescas conducidas sobre ruedas, trasunto de las Apocalípticas que marchan delante de los Pasos de la Magdalena y San Juan, y vulgarmente conocidos por los CARRICOS de esas Imágenes.

Van desfilando otras vistosas Cofradías con sus respectivos Pasos: y al aparecer la última, poco a poco se hace un silencio reverente; se oyen como quejas, de violines y cánticos litúrgicos, y como si pasara una fría ráfaga, se estremece la multitud que va hincando en la tierra sus rodillas. Es que llega la DOLOROSA: la Efigie amada y predilecta de todo hellinero, bien crea en la protección que de ella puede recibir, o ya goce espiritualmente, extasiándose ante una magnífica obra de arte ¡Oh qué imponente la expresión de angustia de este rostro inanimado!; todo en él es sereno: ni una contracción, ni la más leve mueca; y sin embargo, efluvios de intenso dolor emanantes de aquella faz: pero de ese dolor que a fuerza de ser cruel, embota, anonada y adormece la sensibilidad, dejándola incapaz hasta de proferir quejas que lo exterioricen. Aquellos ojos se alzan acongojados al cielo, como en visión de un alma adorada que por él asciende, o corno en demanda de justicia, o como en amargo o suave reproche a Alguien que solo ellos ven... Son de cristal, pero mirándolos con fijeza producen estremecimiento; porque parecen tener vida intensa, temblar levemente dejando fluir con mansedumbre lágrimas inagotables que se deslizan despacio por las Divinas mejillas…

Jueves Santo: quietud: recogimiento que aún parece mayor en contraste con e1 estruendo de horas pasadas. Nuestras mujeres, en la penumbra del Templo en donde se rememora la encarcelación de Cristo, enmarcadas en las filigranas de la mantilla, aparecen como esas flores que solo nos brindan sus matices y perfumes, al crepúsculo del día que muere; y cuando el símbolo del Redentor traspone la entrada del severo Monumento, en muchos ojos encantadores tiembla una lámina de líquido cristal... Con el rito de la última Tiniebla coinciden las primeras de la noche; y como a un-conjuro surge fuera, en las calles, como un bramido o clamor de imprecación; es que vuelven a irrumpir tambores y clarines, que sin cesar ya atronarán hasta mediar del siguiente día en que se recogerá la Procesión que al amanecer del Viernes irá al Calvario. ¡Oh gozosa noche!… hasta los aficionados vergonzantes por sus años o posición social, dan unos redobles; y no es extraño que mujeres escudadas en el anónimo de la túnica y el capuz bajo pero que no basta a disimular su condición, ataquen el parche con denuedo...

Es el amanecer de VIERNES Santo. Ténue claridad, albor del día que llega, va pronunciándose sobre 1a crestería del Cerro del Pino; el manto de la noche se esclarece con luz violada; y las estrellas se desvanecen poco a poco en polvo de oro que el sol viene difundiendo por los cielos.

Nazarenos pálidos y ojerosos, pero incansables en su pertinaz tocata, se dirigen ya hacia el Calvario. Otros, con pies descalzos, túnicas sombrías y pesados maderos de penitencia,marchan lentos y como humillados a buscar la imagen tras la que por un ofrecimiento, caminará. En la Plaza, junto a la Iglesia, otra vez se forma la Procesión entre rebrillar de ornamentos algarabía de gorriones que triscan por las ramas cubiertas de tiernos brotes y arrullos de palomas que enamorándose hacen equilibrios en los aleros...

Apresuradamente, por caminos y sendas, muchedumbres van hacia el Calvario por entre regatas y árboles florecidos. Ya hormiguea la Colina; pequeños grupos de nazarenos, aquí y allá, tambor en tierra, se regodean con suculentos almuerzos, y cuando vislumbran a las gentes hellineras que suben a bandadas, se deshacen en obsequios, chicoleos y piropos.

El espléndido panorama que se divisa desde la explanada junto a la Ermita, se rasga con vivos destellos; son los fulgores que el sol arranca a la Procesión que ha aparecido allá abajo y que despacio se aproxima serpenteando por la vega a la que decora con los vivos colores de las cofradías.

Se produce revuelo en la multitud: es que llega la Cruz. La subida del “Paso gordo” por la penosa y escarpada cuesta, nos produce un ligero tremar de angustia, que del todo no se desvanece hasta que pasan los Azotes y la Caida; y luego de desfilar todas las Hermandades con sus imágenes, y de un sentido Motete ante el Cristo crucificado que junto así tiene a su Madre y a Juan, la gente se desbanda hacia la ciudad.

Vuelve la Procesión, y delante el ensordecedor estruendo que parece estrujar a la gente en las aceras y arrancarle racimos que quedan prendidos en los balcones; y al mediar el día, ha concluido el desfile, no sin que antes la DOLOROSA se despida de su Pueblo desde las Gradas de la Iglesia, en medio de aclamaciones, músicas y emoción que a muchos les pone húmedos los ojos…

Al crepúsculo vuelve la animación a las calles, pero comedida; y aún lo parece más, por el contraste con el tumulto de pocas horas antes, que dejó en los oídos un persistente rumor de trueno lejano. De noche cerrada, se abren de par en par la puertas de la Iglesia y por ellas aparecen sucesivamente los Pasos del Santo Entierro; van cuajados de luces en bombas translúcidas, y vistos acusándose fuertemente en lo oscuro, son como unos fuegos de artificio, silenciosos, sin estallidos ni chispas crepitantes, que lejos de poner en tensión los nervios, los sumen en suave y mágico encanto. Uno más, prestan las bocas que en penetrantes saetas con letra popular, glosan la Divina tragedia mientras pasa la Procesión.

Y al terminar esta, las calles se despueblan casi por ensalmo: El silencio que ensoñorea rápidamente de la ciudad, que a poco duerme bajo las alas de plomo del cansancio…

Hasta hace pocos años, con el “ENTIERRO DE CRISTO”, acababa la conmemoración de la Tragedia del Gólgota, más el espíritu moderno ha añadido al tradicional otra ceremonia: la Procesión DEL RESUCITADO que se celebra el Domingo de Pascua, también entre el bramido de tambores y cornetas. Una Efigie nueva se ha sumado a las antiguas, la de Cristo Resucitado, que allá en el mismo Calvario tiene el encuentro con su Madre, entre salvas atronadoras, acordes de marchas triunfales y vuelos de palomas…

Ha pasado otra Semana Santa, dejándonos con una ilusión menos, y un recuerdo más, matizado de vaga tristeza.

FUENTE: Biblioteca Digital de Albacete
Desde el Observatorio de la Lectura y el Libro, perteneciente a la Subdirección General del Libro, la Lectura y las Letras Españolas del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte queremos contribuir a la celebracíon del Día de la Poesía que se celebra hoy, 21 de Marzo. La iniciativa se llama "Descubre al poeta" y puede seguirse en Twitter con el hashtag        #descubrealpoeta.
Se trata de un reto en el que proponemos averiguar la identidad de un poeta con la ayuda de 8 pistas sobre su vida y obra que iremos dando a través de nuestra cuenta en Twitter @observalibro, dos cada día, desde hoy y hasta el 23 de marzo. El 24 y 25 de marzo recordaremos todas las pistas y se podrá participar hasta el 25 de marzo,a las 24:00 horas, enviando tuits a @observalibro con la etiqueta #descubrealpoeta. y el nombre del poeta que hay que descubrir.Los ganadores, 3 en total, serán elegidos por sorteo entre los participantes que hayan acertado y serán anunciados el 3 de abril. Cada uno recibirá un estupendo lote de libros de poesía.